Hasta siempre, LEYENDA. Siento como un gran honor que mi selección haya formado parte de tu último partido en la Copa del Mundo. Dejas un legado imborrable. Seguramente merecías otro final, pero, al menos, te ganó tu segundo país. Aquí siempre serás querido y bien recibido por los auténticos aficionados a este maravilloso deporte.