El Presidente Abelardo quiso mostrar autoridad y terminó mostrando algo profundamente perturbador: un Presidente caminando entre cadáveres frente a las cámaras, como si los muertos fueran parte de la escenografía para exhibir resultados.
Eso no es autoridad. Es deshumanización.
Combatir a los violentos es una obligación del Estado. Proteger a los colombianos también. Pero convertir cuerpos sin vida en una demostración pública de fuerza no es firmeza ni liderazgo. Es una peligrosa banalización de la muerte.
Un Presidente no necesita posar entre cadáveres para demostrar que gobierna.
Colombia ya ha enterrado demasiadas víctimas, de todos los lados y durante demasiadas décadas, como para regresar a una política que mide su autoridad contando muertos y exhibiéndolos ante el país.
La seguridad debe defender la vida, no hacer espectáculo con la muerte.
No, queridos zucaritos, el problema no es que den de baja a terroristas, bandidos y delincuentes; el problema es que los Provida presuman los cadáveres en bolsas, violando los protocolos de derechos humanos… Pero que se puede esperar de los antiderechos y básicos de derecha.
Practicas que se alejan de las enseñanzas de Cristo Rey: Bombardear menores, invisibilizar a LAS NIÑAS, apoyar genocidios, cerrar emisoras de paz, caminar con orgullo entre cadáveres.
De forma cruda. El problema no es que hayan matado 23 criminales. El problema es que el jefe de estado ordenó coger sus cadáveres, posiblemente destrozados, para mostrarlos como trofeos, tomarse fotos y caminar entre ellos
Llanamente es un acto enfermo y repulsivo
La foto de una derrota
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En cualquier tradición, el cadáver marca un límite. Antígona entierra a su hermano aun contra la orden del rey, porque considera que el poder no puede disponer del cuerpo del vencido. A los muertos se les lava, se les nombra, se les cubre.
Aquí no se cubren, se exhiben como botín de guerra. La bolsa no es una mortaja sino un empaque. Y caminar entre los cuerpos, sin siquiera quitarse la gorra, anula lo único que cualquier religión exige frente a un muerto, que es detenerse.
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Por otra parte, el Derecho Internacional Humanitario no distingue entre muertos buenos y malos. El combatiente muerto es persona protegida y la norma prohíbe exponerlo a la curiosidad pública. Esa prohibición no protege al muerto, protege a la madre que reconoce a su hijo en televisión, en fila, sobre el piso de una bodega.
Que fueran guerrilleros no exime de nada. Un Estado se distingue de sus adversarios por cómo trata a los vencidos, incluso después de muertos.
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Esta no es la foto de una victoria, sino de la pequeñez de un dirigente político que se autodenomina «católico» pero que no manifiesta el menor gesto de humanidad ni observa el más elemental respeto por los muertos.
El man que hace unos días nos estaba vendiendo el "LIBRO DE LA VERDAD", le dijo a la DIAN que no tenía esposa ni propiedades para no pagar impuestos. ¿Así esperan que uno le crea algo a ese farsante?
Que era ateo, que ya no.
Que iba a dolarizar el
País, que ya no.
Que iba a reducir el tamaño del Estado, que ya no.
Que la declaración de renta era por $10.000’, que ya no.
Que iba a gobernar desde B/quilla, que ya no.
No es un presidente, es una manga veleta, un muñeco de viento
Un ministro de vivienda de vacaciones en la playa en medio de los efectos de un terremoto, en el que la crisis de vivienda es una de las mayores angustias de miles de personas
Esta debe ser una de las mayores desconexiones con la realidad que se hayan visto.
Mejor dicho: una total hijueputez.
Lunes: repartir besitos
Martes: bombardear civiles
Miércoles: dañar diplomacia con los árabes
Jueves: negar ayuda de los topos
Viernes: Contratar actores pal saludito
Sábado: darle amor a Netanyahu
Domingo: entregar balones en Buenaventura
Primera semana laboral del 🐯