A mí me enseñaron a no traicionar a quien me abrió las puertas de su casa y me invitó a sentarme con su familia. Tener diferencias es una cosa, ser traidor y malagradecido es otra.
Me encanta el proceso de conocer a alguien y poco a poco saber cuál es su comida favorita, su música favorita, y de repente ya sabes la historia de sus cicatrices y sus aventuras de la infancia.