El coche volaba sobre el asfalto por la carretera, a su izquierda el sol se estaba poniendo en el mar, la musica sonando a todo volumen, era un escenario idílico.
-¿Mejor así?
Gritó a todo pulmón para hacerse oír sobre el viento y la musica.
Esas palabras no sirvieron para disminuir la rojez en sus mejillas, pero esas últimas palabras si que le molestaron.
Divertirse, queria divertirse, pues el le daría diversión.
El coche salió a la calle con un potente rugido, hacía buen tiempo.
Pulsó un botón y el techo del coche empezó a retirarse, convirtiéndose en un descapotable.
Sin frenar ni un poco tomó la autopista, a esa hora estaba completamente vacía. Entonces empezó a accelerar.
Entornó los ojos por un momento. No se iba a poder librar de ella tan fácilmente, pero tampoco habia mucho problema, la llevaría a dar una vuelta.
Entonces vio el cigarro.
-No, eso si que no.
Se abalanzó sobre ella de forma un poco grosera y le quitó el cigarro de la boca.
-En el coche no se fuma. Y si puedes evitar hacerlo delante de mi te ahorras muchos problemas.
Le lanzó una mirada severa mientras lanzaba el cigarrillo por la ventana. Entonces se dio cuenta de que para hacer eso se habia estado apoyando en su pecho.
La llevó del brazo con prisa, pero sin perder la delicadeza, solo habia un obstáculo entre el y la libertad, un armario de carne contratado por su padre para hacer de portero.
-Me la llevo a casa, esta muy borracha.
El hombre se apartó ligeramente, permitiendoles salir.
Desvió la mirada hasta la chica.
-Vale, donde quieres que te deje. ¿Vives por aquí cerca?
Solo quería abandonar ese lugar cuanto antes mejor. Su subconsciente le jugó una mala pasada quedandose demasiado tiempo viendo la figura de la chica, la verdad es que era hermosa.
-Oye Hannah, yo no quiero estar aquí y tu no deberias estar aquí.
Así que que...¿Te parece si nos vamos a dar una vuelta en mi coche?
Dejó colgar las llaves de su deportivo en frente de la cara de la chica. Esperando que la marca la terminara de convencer.
Evan lo entendió rápido, si quería tener alguna oportunidad de largarse tenía que actuar rápido.
Antes de que los dos se metieran en un lio mas gordo.
-Yo Evan.
Se le acercó al oído y le susurró.