El llanto desconsolado de Pablo al final, la negra Dixon consolando, Gaspar tratando de bancarse las lágrimas, Luciana y Baltazar llorando mientras cantaban. Una misa presencial y virtual, celebrando y llorando al eterno líder.
Hay una canción del indio para cada momento.
Para enamorarnos, para reír y disfrutar, para brindar, para llorar, para afrontar un duelo.
El tipo no solo era un genio con las letras, le llegaba a la gente y formaba parte. Así es como un ídolo permanece en el tiempo, eterno.
Se la pasaron defendiendo a héroes de Madrid que se arrastraban en la cancha y al más determinante de todos, en Madrid y en la actualidad, se lo cuestiona. Quintero es crack, es irreemplazable y fue clave en muchos partidos en su segundo y tercer ciclo. No vivió nunca del pasado.
Que hijo de mil puta es el fútbol, hermano. Como en cuestión de horas te puede hacer el tipo más feliz del mundo o llenarte de bronca por días. Depender anímicamente de este deporte es insalubre.