Cuando salió el Último bondi (1998) -dos años después de Luzbelito- los ricoteros tradicionalistas le dieron la espalda. Algunos no lo entendieron, otros dijeron que se habían vendido y se refugiaron en El Soldado como resistencia de la ortodoxia. Yo les advertía que era un buen disco y q era muy respetable la búsqueda artística en la tapa del CD, ya sin las dimensiones de un LP. Pero era al pedo. Eran tan boludos como lo q ven ahora. Cosas q vimos los q peinamos canas, como cuando de la hinchada de Boca le tiraron a Maradona una camiseta de vuelta después de un partido que perdieron
“¿Ustedes se animarían a ir allí a meterse con dinero, sus tarjetas y documentos? ¿Estarían tranquilos o estarían revisando porque acá me manotean, en el mejor de los casos, en el peor me violan? ‘eee aguante el Indio, Milei puto’. Son así”.
- Márquez sobre el velorio ricotero
Me pasé 15 minutos escuchando a estos tipos venerar al Indio como a un mesías y, cuando llegaron al primer hecho concreto (Olavarría 2017), ninguno sabía de qué hablaba. Esto es el progresismo: una pose constante de adoradores de sentires populares que conocieron hace 5 minutos.