Tsunami, el Border Collie rescatista, merece una estatua en una plaza o en un parque para mascotas.
Con su heroica labor ayudó a localizar alrededor de 40 personas con vida entre los escombros, convirtiéndose en un símbolo de valentía, esperanza y servicio.
Solo un criminal impediría que los rescatistas lleguen a las personas atrapadas bajo los escombros.
Y eso es exactamente lo que es Diosdado Cabello.
El régimen de Delcy Rodríguez debe entenderlo con absoluta claridad: tiene que permitir el ingreso de toda la ayuda humanitaria que está llegando desde todas partes del mundo.
Dejen que los rescatistas hagan el trabajo que su gobierno es incapaz de hacer.