“Chicas, os deseo lo mejor, pero no me apetece financiar producciones para Instagram. Me caigo del plan y de la boda”.
A los 10 minutos, otras 2 primas me escribieron por privado dando las gracias por atreverme a abrir el melón, y se bajaron también.
Hay una generación que ha confundido su boda con un impuesto revolucionario para su entorno. Decir "no" a la tiranía de los eventos sociales instagrameables es el mejor ejercicio de salud financiera y mental.
El respeto por tu dinero empieza por no ceder al chantaje emocional.
Me invitan a la boda de una prima. Me meten en el típico grupo de WhatsApp de "Despedida + Boda". Además del regalo (150€), está la despedida a Ibiza (500€) y comprar un vestido de marca (300€). Hago la suma: 950€. Contesté en una sola frase: