Jamás voy a olvidar como había centenares de militares/policías/esbirros para aterrorizar gente con pancartas, y hoy no hay ninguno disponible para mover una unidad de escombro. Desgraciados, miserables.
No los mató el terremoto, están vivos bajo los escombros, menguando, esperando una maquinaria y un rescate que no van a llegar a tiempo. Ellos también serán muertos del gobierno.