El problema es pensar que el Tradwife se trata de pura cosa bonita, de usar vestidos y cocinar pancito todo el día.
Y sí lo es, el problema es que se confunde la delgada línea entre ser el ama de casa y ser una mantenida.
Ser una trad wife significa que tu empleo es absolutamente el hogar y tu familia, obvio tienes poder de desicion sobre la casa y los miembros de ella, que se va a comer, como va a oler y se va a ver tu casa.
El problema es que confunden el papel de diosa doméstica con el de vivir con un cabrón al cual le tienes que pedir permiso para todo y pensando que te va a dar camioneta, dinero y te va a tener como princesa cuando no mueves un dedo.
Mujer musulmana en un taxi:
"Disculpe, ¿podría apagar la música?"
Taxista: "¿Por qué?"
-"La música es haram (prohibida)."
-"¿Por qué es haram?"
-"Porque en la época del profeta Mahoma no había música."
El taxista apaga la música, avanza unos metros y para el coche:
-"Muy bien, ahora bájese".
-"¿Por qué? Aún no hemos llegado."
-"Porque en la época del profeta Mahoma tampoco había taxis. Espere a que un camello la recoja."
Al menos hoy, el mundo entero abrió los ojos.
En 2022, muchos denunciamos lo que considerábamos un descarado favoritismo de la FIFA hacia Argentina, pero fuimos ignorados.
Hoy ya no. Hoy Argentina es tendencia, no por su futbol, sino por el escándalo arbitral del partido ante Egipto.
Ese era el primer paso: que millones de personas en el mundo vieran lo que antes solo denunciábamos unos cuantos. Mientras más ojos haya sobre estas decisiones, más difícil será seguir actuando con el mismo descaro.
A la FIFA no le conviene que cada vez más aficionados la perciban como un organismo amañado y corrupto. Y hoy, por primera vez, el debate sobre que el organismo beneficia a Argentina, está sobre la mesa en la opinión pública mundial.
Y eso ya es un avance.
Lo de Argentina con la FIFA ya es inadmisible.
Fue una auténtica hazaña que Francia les arrebatara el Mundial de 2018 y que en 2022 estuviera a minutos de volver a hacerlo.
Lo de hoy contra Egipto es indignante. En el tercer gol de Argentina ni siquiera tuvieron la decencia de mostrar la repetición de la jugada completa, cuando todo apunta a que pudo existir una falta previa sobre Egipto.
En cambio, cuando Egipto anotó, revisaron la acción desde el origen de la jugada hasta encontrar cualquier detalle para invalidarla.
Así es imposible competir. Si el criterio cambia según quién ataque, ¿para qué lo intentan las demás selecciones?
Solo bastaron unos minutos de discurso de Felipe Calderón para que todos los delincuentes de Morena se sintieran agraviados y respondieran.
Que agasajo es verlos coléricos ante la verdad.