mi momento más maduro ha sido aprender a amar el desapego, si alguien me acompaña esta bien, si no también, si alguien quiere hablar conmigo lo valoro, si no lo respeto, cero apegos, mucho amor para quienes me rodean pero sin expectativas ni obligaciones
Hay heridas para las que nadie te prepara, especialmente las que quedan después de una relación traumática. No solo dejas atrás a alguien: reconstruyes tu confianza, autoestima y límites. Sanar es volver a encontrarte y soltar lo que alguien te hizo creer sobre ti misma.