Hay que tener el corazón tan podrido para que lo primero que se os pase por la cabeza leyendo la desaparición de una persona es cuestionar su nacionalidad. Aquí demostráis como se os asoma esa vena racista que tanto decís que ya no hay en España. Vergüenza y pena me provoca esto.
angustia me dan los comentarios.
Que rabia tener que vivir rodeada de este tipo de “personas”.
Que poca suerte tenéis los que no le conocéis.
El mundo necesita a más gente como él y menos como vosotros.