Cuando te das cuenta de que tus castigos de niño (quedarse en casa, tomar una siesta, acostarse temprano, comer a la hora adecuada) son ahora tus objetivos como adulto
No me importa cómo te criaron. En algún momento, tienes que asumir la responsabilidad por la persona que eliges ser. El trauma puede explicar el comportamiento, pero nunca lo excusará.
Sana, desaprende. Hazlo mejor.