Le hicieron una campaña de odio mundial mientras tenía a su papá luchando por su vida y el estaba lejos jugando su última Copa del mundo.
Nunca nos vamos a olvidar.
Si el precio de haber tenido los huevos de mostrar esta bandera, mojando la oreja a la FIFA, a Trump y a Milei, fue haber perdido la Copa del Mundo, entonces que se metan la Copa en el OGT, porque la gloria es Argentina, y las Malvinas también.