Soy de asistir, en general, a casi todos los Mundiales. Para mí son una instancia única: el escenario donde los jugadores entregan absolutamente todo y donde, todavía, las selecciones pueden competir de igual a igual, más allá de la enorme desproporción de presupuestos que existe entre los grandes clubes europeos y el fútbol sudamericano.
En este Mundial, por cuestiones personales —el casamiento de mi hijo en Europa— y algunos compromisos laborales, fui postergando el viaje a Estados Unidos. Después, por distintos motivos, entre ellos las inevitables cábalas, decidí no viajar.
Sin embargo, el fútbol siempre encuentra la manera de regalar experiencias inolvidables. Me tocó vivir, por ejemplo, Noruega-Inglaterra en Stavanger ( Fiordos) y la final desde Madrid.
Y esa final me dejó una convicción aún más profunda: para ningún otro país el fútbol representa lo que representa para la sociedad argentina. Hay miles de razones que lo explican.
Por eso entiendo que a ciertos sectores, más aferrados al protocolo que a la pasión, les haya parecido indignante que los jugadores de la Selección no estuvieran en la ceremonia de premiación, dando la espalda a la ceremonia central. Pero, desde mi mirada, no le estaban dando la espalda a una coronación. Estaban protagonizando otra celebración: la de un pueblo con sus jugadores, cerrando un ciclo épico. Y, al mismo tiempo, despidiendo con gratitud a un Messi inmenso.
Esa ceremonia, tan nuestra, fue infinitamente más auténtica que una coronación deslucida, con un impresentable Donald Trump buscando colarse en la foto de los campeones. Lo de deslucido no lo digo en el plano futbolístico, x q entiendo q España fue el mejor equipo del torneo.
No era solamente la pérdida de un campeonato. Era el final de una etapa extraordinaria.
Entiendo el valor del protocolo. Pero, entre ese protocolo y la emoción de esa celebración que vivimos todos los argentinos, me quedo, sin dudarlo, con nuestra pasión.
Orgullosamente argentino.
Son rostros, nombres, madres, padres, hermanos, hijos, sueños, ideas, son lucha, palabras dichas y abrazos dados, son abrazos no dados, palabras calladas, madres con pañuelos, son la pregunta que nunca tuvo respuesta, son 30000 compañeros desaparecidos presentes: ahora y siempre
A esta CHAD le persiguieron a sus HIJOS, le pusieron micrófonos, la citaron a 8 declaraciones en un mismo día, le apedrearon su casa estando con SU NIETA sin seguridad, le GATILLARON EN LA CARA y ahora la quieren proscribir. Y así y todo, intacta, ella sigue. No la van a frenar.
los docentes estan de paro, las universidades tomadas, los jubilados no tienen plata para los medicamentos y que hace el presidente? mandar apoyo militar a un estado genocida que no tiene nada que ver con nosotros literalmente pusieron al mando a un tipo que odia al país
Queridos jóvenes, los invito a pensar esto tan hermoso: que Dios nos ama como somos, no como quisiéramos ser o como la sociedad quisiera que seamos: como somos, con nuestros defectos y limitaciones. Confíen, porque Dios es un Padre que nos ama. #DíaInternacionalDeLaJuventud
Nosotros no sabíamos que era un golpeador, y ahora lo repudiamos. Ustedes siempre supieron que son genocidas, hoy los visitan y reivindican. Acá no vengan con discursitos de moral.
-Che, tiraban gente de los aviones!
- y Alberto?
-Torturaban embarazadas!
- y Alberto?
-Robaban niños!
- y Alberto?
- Desaparecian personas!
- y Alberto?
- Cometieron delitos de Lesa Humanidad!
- y Alberto?
- Alberto es un sorete, estos son Genocidas!!
- De política no hablo.
La desaparición de Loan estaba apuntando a una red de trata, llego Patricia Bullrich a Corrientes y de repente la investigación paso a foja cero, dijeron que estaba en Cordoba, que iban a hacerle radiografías a unos leopardos y ahora la tia declara que lo atropello una camioneta.