RESEÑA A LA SERIE: Tengo Que Morir Todas Las Noches
Por Pepe Gaspar
“Tengo que morir todas las noches", la serie de Amazon Prime Video, es una audaz exploración de la Ciudad de México de los años ochenta, un periodo lleno de contrastes y transformaciones sociales. Basada en el libro de Guillermo Osorno, la serie nos sumerge en el vibrante mundo de la contracultura gay, donde los límites entre lo personal y lo político se desdibujan en una lucha constante por la identidad y la libertad.
Desde mi perspectiva como persona con VIH, la serie se convierte en un espejo perturbador y poderoso. La representación de la comunidad LGBTQ+ en una época marcada por el estigma y la desinformación sobre el VIH/SIDA resuena profundamente. Es imposible no sentir una conexión visceral con los personajes que navegan una sociedad opresiva, buscando un espacio seguro en un mundo que apenas comenzaba a reconocer nuestra existencia. Tenemos que mencionar que la lucha continua, que existe aún más trabajo que hacer a favor de las personas que vivimos con VIH que aún somos violentadas y discriminadas por nuestro status.
La serie destaca por su crudeza y sinceridad, al no rehuir de las realidades incómodas. A través de sus personajes, vemos reflejados los miedos y la resiliencia que definieron una era. La narrativa visual y el guion capturan la angustia y la euforia de vivir al filo, en una época donde ser visible era un acto de valentía. Sin embargo, no podemos ignorar la falta de profundidad en algunas tramas, que a veces rozan la superficialidad, perdiendo la oportunidad de profundizar más en el impacto del VIH en la vida diaria de los personajes.
La crítica social de la serie es evidente, pero a veces parece quedarse en la superficie. Aunque se abordan temas como la represión policial, la hipocresía social y la doble moral de la clase alta, el enfoque podría haber sido más incisivo. La representación del VIH, aunque relevante, a menudo se siente como un trasfondo, en lugar de un tema central que podría haber ofrecido una reflexión más profunda sobre la discriminación y el miedo que aún persisten hoy en día.
“Tengo que morir todas las noches” es una serie necesaria y oportuna. Nos recuerda los pasos gigantes que se han dado y los que aún faltan por recorrer. Desde mi perspectiva, ver esta serie es un ejercicio de memoria y resistencia. Es una llamada a la empatía y a la acción, un recordatorio de que la lucha por la igualdad y la dignidad no ha terminado, y que la visibilidad sigue siendo un acto revolucionario.
En conclusión, “Tengo que morir todas las noches” no es solo una serie sobre el pasado, sino una reflexión sobre el presente y un llamado a no olvidar la historia que nos ha traído hasta aquí. Es un tributo a quienes vivieron y murieron en la sombra y una celebración de quienes, como tu, como yo, como todos, seguimos luchando bajo la luz de la verdad.
AL FIN!
NUESTRA QUEER AS FOLK!
Tengo que morir todas las noches, la primera GRAN serie LGBT+ mexicana, estrena en unas horas en Prime Video.
Abro hilo.
@La_LittleMess Nos conocimos hace 11 años en una página de chats llamada “Latinchat”, platicamos por un año en messenger hasta que nos conocimos en persona. Hoy, ya vivimos juntos y tenemos dos perros 💚@odhebs
Veo muchos posts de amigos que al ver las imágenes que viene mostrando la NASA estos días reflexionan sobre los tiempos y distancias que nos separan de las estrellas, y concluyen "no somos nada".
Los invito a repensar esa idea.
ABRO HILO
Bueno, pues ya tenemos la primera imagen del Telescopio Espacial Webb. Se la dejo aquí, si clican el enlace les baja la versión de resolución completa. Pero como siempre aquí lo interesante no es la foto, si no el "por qué" es interesante. Dentro hilo.