14 adjuntos y 14 resis de intensivos preparados antes incluso de que llegasen los heridos. Me quito el sombrero, compañeros. Y a quien corresponda, cuidad la sanidad pública. Por favor.
Hoy comienzo unos días de descanso. Lo necesito, sí. Pero el hospital sigue ahí, abierto como cada día, abierto siempre.
En la madrugada, cuando el frío aprieta y la ciudad parece haberse detenido, un hombre yace en la calle. La temperatura ronda los cinco grados. Lleva una barba bermeja enmarañada, la ropa sucia, el olor acre del abandono. Su conciencia se apaga a tramos. Apenas está. La policía local lo recoge y lo conduce a urgencias, ese otro lugar donde tampoco el tiempo se detiene. Allí lo asean con gestos rápidos y discretos, y se confirma la gravedad: fiebre, deterioro, silencio neurológico. Comienza entonces la liturgia clínica: exploraciones, análisis, ecografías, tomografías... La tecnología al servicio de una vida anónima que nadie ha reclamado. Las pruebas revelan un proceso abdominal grave. No admite espera. Hay que intervenir. Y se pone en marcha una maquinaria invisible para la mayoría: quirófanos que se abren de noche, profesionales que acuden sin preguntas, manos expertas que se relevan con precisión. Anestesistas, intensivistas, cirujanos, enfermeras, auxiliares y celadores. Una comunidad entera convocada alrededor de un cuerpo sin nombre, sin nada. Después, la UCI. La vigilancia constante. Y la espera. Un poco más tarde se confirma lo que parecía evidente: es extranjero, no tiene hogar, no tiene nombre en ningún registro afectivo. Nadie aguarda noticias suyas al otro lado de ningún teléfono. Y, sin embargo, todo se le ha ofrecido: ciencia, tiempo, cuidado, respeto, competencia, recursos públicos. Se le ha dado lo mejor de nosotros sin exigir nada a cambio. Es la ley del más débil. Eso que define una civilización. No como idea abstracta, sino como hospital encendido en la noche, a cualquier hora, cada día del año. Como puerta abierta incluso en Navidad. Como respuesta automática al que sufre. Como el buen samaritano ante el hombre caído.
Acaba el año, y más nos valdría no olvidar este hecho real si queremos custodiar lo que hemos construido juntos. Porque llegar hasta aquí ha costado generaciones de esfuerzo moral y político. Y porque basta muy poco para que eso se hunda.
Que 2026 sea un año bueno para todos
Holi, @IdiazAyuso. He vuelto 😁. Éste es el módulo de Atención Primaria desde donde las ecografías se citan. Observa la 2° columna, los 3 primeros centros son privados. Observa la 3°, son las primeras fechas disponibles. ¿Notas algo? Yo a esto lo llamo chantaje al paciente.
🥹 "SI TENÉS SUERTE, APARECE UN ÁNGEL"
Una señora leyó un cartel casero en una ventana que decía: "Gritá Max, si tenés suerte aparecerá un ángel".
📹 max_cott