Criminóloga con máster en perfilación criminal. Complejo de psicóloga por mero gusto. Aprendiendo, sanando, renaciendo… Escribo en mis tiempos libres. 🦋
Desperté y tuve un sueño TAN BONITO, que recuerdo cada detalle, cada emoción que pude sentir y experimentar, texturas que pude tocar; absolutamente todo. Y sentí tanta paz…
Estoy aprendiendo a cerrar una etapa con una persona que conoció muchas versiones de mí y que ocupó un lugar importante en mi vida. Agradezco lo vivido, pero también entiendo que, aunque exista cariño, a veces lo más sano es tomar caminos diferentes. El amor propio también significa elegir aquello que trae paz y permite seguir creciendo.
Sé el tipo de persona que soy porque hasta con las personas que me han hecho daño a mí o a los míos, no tengo sentimientos de odio/rencor, sino todo lo contrario y hasta cierto punto los compadezco porque qué miserable debe ser tu vida para buscar dañar la de alguien más.
Tener relaciones sanas es todo un desafío. Salir de ti mismo, dejar el ego a un lado, afrontar conversaciones incómodas, ceder y considerar las necesidades del otro al mismo nivel que las tuyas es básico en una relación que funciona. Y cualquier persona no está dispuesta a hacer el esfuerzo que conlleva dejar de ponerse en el centro de su mundo
La consideración es esencial en cualquier vínculo. Escuchar al otro, tenerlo en cuenta en tus decisiones, responsabilizarte de cómo tu conducta le afecta y poner sus necesidades al mismo nivel que las tuyas. Sin consideración las relaciones se vuelven injustas porque no hay sostén, sino una parte que se apoya y otra que la aguanta. Y así no funciona