Arco del triunfo de la paz, y la palabra... Sobre el silencio que se rompe y que se entabla, en el idioma que los animales hablan, cuando miran al cielo esperando a que se abra
Y en este mundo... Cuánto no mejoraría, de darnos cuenta que solo y ofreciendo un abrazo a los demás, podemos combatir este lamento que nos acompaña a todos
Y, por lo tanto, sé que este proceso es cruel, pero también que su reacción fue humana. Esto no lo hace más sencillo, pero, hablar a solas, entre letras que escriben mis dedos, y palabras que entona mi voz, sí reconforta, así y su alivio... no perdure por más que un suspiro
La brisa es tibia. Mis labios, suspiran; cuando mis ojos pierden su atención hacia el cielo. Un sorbo entre nostalgia y negación, y mi corazón convalescido solo sabe soñar. Como charcos de lluvia, en más de algún lugar veo reflejados momentos por los que me recrimino
Porque muy por dentro, sé que me acompaña una culpa que no me pertenece, una lástima que es pesada, pero también injusta. Porque, nadie está exento del pecado; de haber causado daño donde menos quería, de haber soñado con Instantes que son incomprensibles.
Pero con que la duda y el sueño te sacudan, destiñendo de alegría al dolor y el temor que apura; será suficiente para subirme a las nubes cuando suene el silbato de un tren, haciendo de mi rumbo una melodía.
Y tal vez los astros nos lleven a vernos, allá en donde haya ocaso, allá en donde las ballenas se reúnan. Donde la alegría se comprometa como un alud de luz y risa, y huya el silencio por la cornisa.
Al final, el mundo se conforma por no más que fantasías; y yo que a estas alturas ya he sido verdugo y rehén, sé que la esperanza puede ser tímida; aún y cuando se sabe a que saben los desmanes cuando salen bien.
Y todo lo que vendría, no nos mentía el augurio, cuando llevamos una piedra a la tumba de julio. Éramos nosotros el plenilunio. Hoy seguimos siendo un momento en medio del diluvio.
Mi boca preguntó; "¿qué puedo hacer por ti?" La respuesta fue quedarte, pero yéndote de aquí. Entendí la paradoja del espacio-tiempo; son como flores rojas que desohoja el viento. Las vi, las regué, me pinché, las sentí; me negué y asentí, no acepté la mentira...
Te regale un poema. Qué mala la poesía, que intenta poner palabras donde antes no las había. Y sobretodo, qué mala mi caligrafía, en las postales, los apuntes de antropología.
@bosscraft_x Pues, Aditya cronológicamente sucede antes de Avesta, entonces tiene sentido que Mithra tenga un carácter fuerte; ya que justamente es por las consecuencias de ese carácter, que seguramente ella eligió erradicarlo de sí misma al empezar el sistema del trono