Teólogo e investigador. Trabaja en la intersección de evangelización-teología-Inteligencia Artificial. Desarrollando investigaciones y consultorías. #Teología
Gracia y paz queridas amigas y amigos.
Les invito a rezar las oraciones para el hoy jueves 22 de octubre, 2026, Semana XXIX del Tiempo Ordinario.
https://t.co/W9XI5nsO79
Queridos amigos, en Lucas 12, 54-59 Jesús observa que sabemos interpretar las nubes y el viento, pero nos hace una pregunta que alcanza el centro de nuestra fe “¿Por qué no interpretan entonces los signos del tiempo presente?” (Lc 12,56).
Cristo nos invita a reconocer aquello que está sucediendo delante de nosotros y descubrir cuándo ha llegado el momento de cambiar, corregir nuestro rumbo o tomar decisiones que hemos postergado.
La verdadera sabiduría espiritual consiste en reconocer el tiempo que estamos viviendo y responder a Dios con acciones concretas.
Jesús nos profundiza esta enseñanza con la imagen de dos adversarios que van de camino al juez. Mientras todavía caminan, existe la oportunidad de buscar un acuerdo (cf. Lc 12,58).
Discernir el momento presente significa también reconocer cuándo debemos actuar para reparar lo que está herido, asumir nuestras responsabilidades y abrir caminos de justicia y reconciliación.
Todos llevamos situaciones pendientes, decisiones difíciles o partes de nuestra historia que necesitan reconstrucción.
Hoy Cristo nos llama a mirar nuestra vida con valentía y preguntarnos qué debemos resolver mientras todavía estamos en camino.
Hoy es el momento, asumamos nuestras responsabilidades y demos ese paso que puede transformar nuestro futuro.
¡RECONOCE LOS SIGNOS DEL PRESENTE Y DA HOY EL PASO HACIA LA RECONCILIACIÓN!
Gracia y paz queridas amigas y amigos. Les invito a rezar las oraciones para el hoy jueves 22 de octubre, 2026, Semana XXIX del Tiempo Ordinario.
https://t.co/zA28lHymzd
Queridos amigos, en Lucas 12, 49-53 Jesús pronuncia una de sus palabras más desconcertantes, “He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo!” (Lc 12,49). Ese fuego expresa la urgencia de su misión, que la presencia de Dios transforme verdaderamente la existencia humana.
Es por esto que inmediatamente habla de un “bautismo” que debe recibir y de la angustia que lo acompaña (Lc 12,50). Jesús avanza hacia su entrega con plena conciencia del costo que implica su fidelidad al Padre.
Por eso anuncia también divisiones que llegarán hasta el interior de las familias.
Cristo revela que su Evangelio exige una respuesta tan profunda que puede provocar resistencia incluso entre quienes se aman, porque la división puede llegar a ser una consecuencia dolorosa de esa decisión, y jamás será una invitación a romper vínculos por orgullo o confrontación.
Seguir a Jesús significa asumir la verdad con valentía, aun cuando cueste incomprensión.
Hoy estamos siendo llamados a que las heridas de nuestra historia sean ocasión para madurar en una fidelidad capaz de unir convicción y caridad.
Dejemos que el fuego de Cristo transforme nuestro corazón y respondamos con una fe firme, humilde y por sobre todo comprometida.
¡QUE ARDA EN TI EL FUEGO DE CRISTO Y QUE TU FIDELIDAD RESISTA TODA PRUEBA!
Gracia y paz queridas amigas y amigos. Les invito a rezar las oraciones para el hoy miércoles 21 de octubre, 2026, Semana XXIX del Tiempo Ordinario.
https://t.co/DCDnrigoVu
Queridos amigos, en Lucas 6, 12-16 Jesús se encuentra ante una decisión importante y como en otras ocasiones “se pasó la noche en oración con Dios” y esta decisión es la de elegir, antes de llamar y antes de enviar, Jesús permanece en comunión con el Padre a través de esa oración profunda.
El Evangelio nos muestra así dónde se fortalece verdaderamente una vida capaz de tomar decisiones importantes, en una oración que ordena el corazón y permite discernir desde Dios aquello que debemos hacer.
Al amanecer ocurre un movimiento profundamente significativo, Jesús llama a sus discípulos, elige a doce y les da el nombre de apóstoles.
Primero han aprendido a seguirlo y ahora serán enviados.
La fe madura cuando aquello que recibimos de Cristo comienza a convertirse en misión, incluso nuestras historias incompletas, heridas o reconstruidas, estemos en el momento que se que estemos, estas bases de nuestra vida pueden transformarse en lugares desde donde Dios nos prepara para servir a otros.
Lucas finalmente pronuncia sus nombres uno por uno.
Cristo forma una comunidad concreta con personas reales, distintas y frágiles, personas como cualquiera de nosotros.
Permitamos hoy que la oración vuelva a ordenar nuestras vidas, a escuchar el llamado de Cristo y a preguntarnos con valentía ¿para qué me está preparando Dios hoy?
Ahora bien, no olvidemos que recibir su llamado exige también levantarse y responder ahora.
¡DEJA QUE LA ORACIÓN ORDENE TU VIDA Y RESPONDE AL LLAMADO DE CRISTO!
Gracia y paz queridas amigas y amigos. Les invito a rezar las oraciones para el hoy martes 20 de octubre, 2026, Semana XXIX del Tiempo Ordinario.
https://t.co/OIN7DGvhGp
Queridos amigos, en Lucas 12, 35-38 Jesús nos entrega dos imágenes profundamente concretas: la túnica preparada y la lámpara encendida cuando dice “Estén listos” esto significa vivir con el corazón disponible para Dios, como servidores que esperan a su señor y están preparados para abrirle apenas llegue y toque.
La vigilancia cristiana es una vida despierta, capaz de reconocer la presencia de Dios y responderle con fidelidad en lo cotidiano.
La lámpara encendida también habla de aquello que mantenemos vivo mientras atravesamos nuestras propias noches, porque hay cansancios, heridas y procesos de reconstrucción que pueden oscurecer el camino, pero Jesús nos invita a conservar encendida la fe, la esperanza y la disposición para seguir sirviendo.
Velar es permanecer fiel incluso cuando todavía no vemos cómo terminará la noche.
El Evangelio culmina con una imagen sorprendente, la de que hará sentar a sus servidores a la mesa y “él mismo les servirá” (Lc 12,37) a quienes han permanecido fieles y que les espera la cercanía del Señor.
Hoy Dios nos está invitando a mantener encendida nuestra lámpara encendida y que nuestra vida este permanentemente preparada.
Vive de tal manera que, cuando Cristo llegue, te encuentre despierto, fiel y disponible.
¡MANTÉN ENCENDIDA TU LÁMPARA Y QUE CRISTO TE ENCUENTRE VELANDO!
The Final Document of the Synod opens the path to overcome the unresolved knot that many have pointed out throughout the synodal process: “In the Church, many are consulted, very few decide, and almost no one explains why.” @GlobalCatholic_ https://t.co/9kmmkguiz1
Gracia y paz queridas amigas y amigos. Les invito a rezar las oraciones para el hoy lunes 19 de octubre, 2026, Semana XXIX del Tiempo Ordinario.
https://t.co/AQo74SU5Gf
Queridos amigos, en Lucas 12, 13-21 Jesús recibe una disputa por una herencia y lleva la cuestión mucho más profunda diciendo “La vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posea” (Lc 12,15).
El hombre rico convierte su gran cosecha en el centro de su seguridad y todo comienza a girar alrededor de “mis graneros”, “mi cosecha”, “mis bienes”. Jesús revela así cómo la avaricia puede encerrar el corazón hasta hacernos olvidar que la vida es un don y que aquello que recibimos adquiere su verdadero sentido cuando lo ponemos al servicio de Dios y de los demás.
La parábola llega a su punto decisivo cuando Dios le dice “¡Insensato! Esta misma noche vas a morir” (Lc 12,20).
Esa palabra nos devuelve a lo esencial preguntándonos algo fundamental ¿qué es lo que estamos construyendo que realmente va a permanecer?
También nuestros procesos de reconstrucción personal necesitan esta claridad para invertir fuerzas, tiempo y capacidades en aquello que nos llevara a la vida verdadera.
Jesús concluye invitándonos a ser “ricos ante Dios” (cf. Lc 12,21).
Hoy la invitación es a revisar dónde estamos poniendo nuestro corazón.
Haz que tus bienes, tu tiempo, tus capacidades y tus decisiones se conviertan en una riqueza que permanezca ante Dios y se comprometan a ayudar a nuestros hermanos.
¡HAZTE RICO ANTE DIOS Y HAZ DE LO QUE TIENES UNA FUENTE DE VIDA!
Gracia y paz queridas amigas y amigos. Les invito a rezar las oraciones para el hoy viernes 16 de octubre, 2026, Semana XXVIII del Tiempo Ordinario.
https://t.co/FhYrwSAh39
Queridos amigos, en Lucas 12, 1-7 Jesús comienza con una advertencia profundamente interior cuando dice “Cuídense de la levadura de los fariseos, es decir, de la hipocresía” (Lc 12,1).
La levadura trabaja desde dentro y termina alcanzándolo todo, por eso Cristo dirige nuestra mirada hacia aquello que dejamos crecer en el corazón.
La fe madura cuando lo que vivimos por dentro y lo que mostramos por fuera comienzan a caminar en la misma dirección, porque “no hay nada oculto que no llegue a descubrirse” (Lc 12,2).
Vivir en la verdad delante de Dios nos devuelve unidad y fuerza para reconstruir aquello que el miedo, la culpa o las heridas que traemos pudieron fragmentar.
En otro momento del texto Jesús llama a sus discípulos “amigos míos” y conduce el temor hacia la confianza. Esto lo hace porque Dios conoce incluso cada uno de los cabellos de nuestra cabeza y ninguno de sus pequeños pájaros queda olvidado ante Él (cf. Lc 12,4-7).
Nuestra valentía debe nacer del sabernos profundamente conocidos y sostenidos por el Padre.
Amigos de Dios, vivamos hoy sin doblez, poniendo toda nuestra historia bajo la mirada de Dios, aunque sea difícil caminemos en la verdad y permitamos que esa verdad haga de cada uno de nosotros personas libres, integras y valientes.
¡VIVE EN LA VERDAD DELANTE DE DIOS Y CAMINA SIN MIEDO BAJO SU MIRADA!
Gracia y paz queridas amigas y amigos.
Les invito a rezar las oraciones para el hoy miércoles 14 de octubre, 2026, Semana XXVIII del Tiempo Ordinario.
https://t.co/mF6kTKwEO5
Queridos amigos, en Lucas 11, 42-46 Jesús confronta una religiosidad capaz de cuidar minuciosamente ciertos detalles mientras pierde de vista aquello que sostiene toda vida delante de Dios como es “la justicia y el amor de Dios” (Lc 11,42).
Cristo nos llama a una fe íntegra, donde lo que creemos, celebramos y enseñamos se traduzca en la manera concreta en que tratamos a los demás.
La verdadera madurez espiritual se reconoce cuando el amor de Dios comienza a ordenar nuestras decisiones, nuestras relaciones y nuestra manera de ejercer cualquier responsabilidad.
Jesús también desenmascara la búsqueda de honores y dirige una palabra especialmente fuerte a quienes “abruman a la gente con cargas insoportables” sin ayudar a llevarlas (Lc 11,46).
Es aquí donde aparece una pregunta decisiva para nosotros y es ¿nuestra presencia aumenta el peso que otros cargan o ayuda a sostenerlo? esta pregunta es fundamental y altamente desafiante.
Incluso nuestras propias heridas pueden reconstruirnos como hombres más compasivos, capaces de reconocer el cansancio ajeno porque conocemos el nuestro.
Permitamos, el día de hoy, que Cristo unifique nuestra fe y nuestra vida, que seamos consecuentes.
Practiquemos la justicia, vivamos desde el amor de Dios, convirtámonos en personas que alivianan las cargas de otros y que ayudamos a levantarse a quienes caminan con nosotros y a quienes no lo hacen también.
¡VIVE LA JUSTICIA Y EL AMOR DE DIOS Y AYUDA A OTROS A LLEVAR SUS CARGAS!
Gracia y paz queridas amigas y amigos. Les invito a rezar las oraciones para el hoy viernes 9 de octubre, 2026, Semana XXVII del Tiempo Ordinario.
https://t.co/hHgI7lXvbQ
En el Evangelio, para la reflexión de hoy que es Lucas 11, 15-26, Jesús pronuncia una advertencia que toca directamente nuestra vida: “Todo reino dividido contra sí mismo queda devastado, y una casa cae sobre otra” (cf. Lc 11,17).
La división debilita desde dentro. Una persona dividida entre lo que cree y lo que vive, entre el resentimiento y el perdón, entre el pasado y la posibilidad de reconstruirse, termina perdiendo fuerza para avanzar, es por esto que Cristo quiere fortalecernos desde el centro, devolviendo unidad a nuestra vida.
Jesús se presenta también como el más fuerte (cf. Lc 11,22).
Unidos a Él podemos enfrentar aquello que intenta fragmentarnos, recuperar nuestra libertad y reconstruir con una dirección clara.
Esa fortaleza interior comienza cuando Cristo ocupa verdaderamente el centro de nuestra “casa” y nuestras decisiones empiezan a recoger en lugar de dispersar.
Por eso Jesús afirma “El que está conmigo… recoge conmigo” (Lc 11,23).
Hoy es una excelente oportunidad para fortalecer nuestra unidad con Cristo.
Unamos lo que está dividido dentro de nosotros, por muy insoportable que nos parezca, reconstruyamos lo que ha sido herido y convirtámonos en personas que fortalecen y construyen alrededor nuestro.
¡PERMANECE UNIDO A CRISTO, Y CONVIÉRTETE EN FUERZA QUE UNE Y CONSTRUYE!
Gracia y paz queridas amigas y amigos.
Les invito a rezar las oraciones para el hoy jueves 8 de octubre, 2026, Semana XXVII del Tiempo Ordinario.
https://t.co/luPbzWzrMT
En el Evangelio, para la reflexión de hoy que es Lucas 11, 5-13, Jesús nos coloca hoy frente a un hombre que, a medianoche, sigue tocando la puerta porque necesita pan para recibir a un amigo.
Su insistencia revela una fe capaz de permanecer cuando todo parece cerrado.
En este relato Cristo nos entrega tres verbos que pueden transformar profundamente nuestra manera de vivir: “Pidan, busquen y toquen” (Lc 11,9).
Pedir es presentarnos ante el Padre reconociendo que necesitamos de Él, abriendo nuestras manos y nuestra historia para recibir.
Buscar es poner en movimiento la fe, avanzar hacia Dios incluso cuando todavía estamos tratando de comprender el camino y reconstruir partes de nuestra vida.
Tocar es permanecer delante de la puerta con una confianza que atraviesa el cansancio, la demora y la incertidumbre.
Jesús convierte así la oración en una actitud completa de vida, pedir con confianza, buscar con decisión y tocar con perseverancia.
La oración perseverante mantiene el corazón orientado hacia Dios incluso en esas noches interiores donde cargamos cansancio, heridas, incertidumbres o procesos de reconstrucción que todavía parecen incompletos.
Jesús lleva después nuestra mirada hacia el Padre. Si un padre sabe dar cosas buenas a sus hijos, “¿cuánto más el Padre celestial les dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan?” (Lc 11,13) y es allí donde está el punto culminante de la lectura de hoy donde se nos revela que Dios que quiere darnos su propio Espíritu, su presencia actuando dentro de nosotros, fortaleciendo nuestra búsqueda y sosteniendo nuestros pasos.
Nosotros debemos seguir pidiendo, buscando y tocando, llevando al Padre todo aquello que necesitamos, pero abriendo también nuestro corazón al don que puede transformarnos verdaderamente desde dentro.
Cuando parezca que la puerta tarda en abrirse, aun así, debemos permanecer ante Dios.
La perseverancia también es una forma concreta de fe.
¡SIGUE PIDIENDO, BUSCANDO Y TOCANDO, EL PADRE QUIERE LLENARTE DE SU ESPÍRITU!
Gracia y paz queridas amigas y amigos.
Les invito a rezar las oraciones para el hoy miércoles 7 de octubre, 2026, Semana XXVII del Tiempo Ordinario.
https://t.co/ibyFiCDCCN
En el Evangelio, para la reflexión de Lucas 11, 1-4, vemos a Jesús orando.
Al verlo, uno de sus discípulos comprende que allí existe una fuente profunda de su manera de vivir y le pide “Señor, enséñanos a orar” (Lc 11,1).
Jesús entonces pone en nuestros labios una palabra que transforma radicalmente nuestra relación con Dios y que está contenida en el rezo del “Padre Nuestro”.
Cuando oramos estamos reconociendo que nuestra vida está sostenida por Aquel cuyo nombre santificamos y cuyo Reino deseamos hacer presente.
Después Jesús nos enseña a llevar ante el Padre nuestra existencia concreta cuando decimos “Danos hoy nuestro pan de cada día”, es aquí donde caben nuestras necesidades, luchas, responsabilidades y también aquellas partes de nuestra historia que estamos intentando reconstruir.
También es importante señalar que contiene un momento de “PERDÓN”, si, así con mayúsculas, junto al pan, recibimos misericordia mientras aprendemos a ofrecerla.
La oración comienza así a transformar el corazón con el que enfrentamos nuestras relaciones, heridas y decisiones.
Amigos hoy Cristo mismo nos está enseñando a orar, a hablar con el Pade, buscar su Reino, pedir el pan necesario, vivir el perdón, tanto el dado a otros como el que nos debemos a prender a dar nosotros mismos.
Hoy la invitación es a hablar con el Padre, buscar el Reino verdadero, pedir el pan necesario, vivir este perdón y entregarle nuestras luchas.
Una vida que aprende a orar aprende también a levantarse y caminar desde Dios.
¡APRENDE A ORAR CON JESÚS Y DEJA QUE EL PADRE TRANSFORME TU VIDA!
Gracia y paz queridas amigas y amigos.
Les invito a rezar las oraciones para el hoy viernes 2 de octubre, 2026, Semana XXVI del Tiempo Ordinario.
https://t.co/GMlkXcoCaA
En el Evangelio, para la reflexión de hoy, Mateo 18, 1-5, 10, nos presenta el momento en que los apóstoles le preguntan a Jesús: “¿Quién es más grande en el Reino de los cielos?” y Él responde colocando a un niño en medio de ellos.
Después pronuncia una palabra decisiva “Cambien y háganse como los niños” (cf. Mt 18,3). Jesús transforma nuestra idea de grandeza, delante de Dios, crecer significa recuperar la confianza, la sencillez y la capacidad de recibir el Reino con un corazón disponible, entregado.
Quien se hace pequeño ante Dios descubre una fuerza que el orgullo o los prejuicios jamás puede ofrecer.
Cristo añade que recibir a uno de estos pequeños en su nombre es recibirlo a Él mismo.
Nuestra fe se vuelve concreta precisamente en la manera en que tratamos a quienes tienen menos poder, menos reconocimiento o mayor necesidad de cuidado.
Incluso las experiencias que nos han herido y que a ratos pueden hacernos sentir disminuidos o limitados, pueden convertirse en una escuela de sensibilidad, reconstruyéndonos como personas capaces de proteger, acompañar y levantar a otros.
Jesús termina su ejemplo recordándonos que los ángeles de estos pequeños “ven continuamente el rostro” del Padre (Mt 18,10).
Hoy estamos siendo llamados a hacer de nuestras vidas un espacio donde los demás sean respetados, acogidos y fortalecidos.
Esa es la verdadera grandeza ante el Reino.
¡HAZTE PEQUEÑO ANTE DIOS Y GRANDE EN EL CUIDADO DE LOS DEMÁS!
Gracia y paz queridas amigas y amigos.
Les invito a rezar las oraciones para el hoy jueves 1 de octubre, 2026, Semana XXVI del Tiempo Ordinario.
https://t.co/Y53yyeG8JH
En el Evangelio, para la reflexión de hoy, Lucas 10, 1-12, nos presenta a Jesús que contempla una cosecha abundante y llama a sus discípulos a entrar en ella dice que “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos” (Lc 10,2).
Después viene la orden que convierte la fe en misión “Pónganse en camino” (Lc 10,3).
Cristo envía de dos en dos, confiando más en la fuerza del Reino que en las seguridades acumuladas ya que el discípulo aprende así a caminar ligero, disponible y sostenido por Aquel que lo envía.
Jesús también les entrega una manera concreta de llegar a los demás cuando dice “Que la paz reine en esta casa” (Lc 10,5), “curen a los enfermos” y anuncien que “Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios” (Lc 10,9).
Paz, sanación y Reino forman parte de una misma misión.
También nuestras propias heridas pueden convertirse, cuando las ponemos en manos de Dios, en lugares desde donde comprendemos mejor el dolor ajeno y aprendemos a acompañar, reconstruir y servir.
Hoy Crista vuelve a enviarnos.
Hay personas, hogares y situaciones que necesitan la paz que podemos llevar.
Pongámonos en camino, sirviendo con lo que hemos recibido y haciendo, con actos comprometidos y directos, en nuestra vida, la prueba de que el Reino de Dios está cerca.
¡PONTE EN CAMINO CON CRISTO Y LLEVA SU PAZ DONDE MÁS SE NECESITA!
Gracia y paz queridas amigas y amigos. Les invito a rezar las oraciones para el hoy miércoles 30 de septiembre, 2026, Semana XXVI del Tiempo Ordinario.
https://t.co/07FChD2phV
En el Evangelio, para la reflexión de hoy, Lucas 9, 57-62, nos presenta a Jesús caminando con sus discípulos mientras varias personas expresan su deseo de seguirlo.
Cada respuesta de Jesús revela que el discipulado exige una decisión real, concreta, fuerte y de gran compromiso. El “Sígueme” (Lc 9,59) es una llamada que reorganiza prioridades, seguridades y proyectos.
Seguir a Cristo significa permitir que el Reino ocupe el centro, incluso cuando el camino exige desprendernos de aquello que antes parecía imprescindible.
Jesús utiliza una imagen profundamente concreta, “El que empuña el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios” (Lc 9,62).
Así como el arado avanza cuando la mirada de quién guía permanece hacia adelante, también nuestra vida necesita esa dirección interior.
Es cierto que tenemos profundas e importantes heridas, pérdidas, fracasos y etapas del pasado que pueden enseñarnos, pero Cristo nos llama a reconstruir desde ellas sin quedar atrapados en ellas.
La fuerza del discípulo nace de saber y reconocer lo que hemos pasado pero sobre todo tener muy en cuenta hacia quién se camina.
Hoy Jesús nos vuelve a decir “Sígueme”, por lo que debemos poner la mano en el arado de nuestra vida fijando la mirada en Cristo y avanzar con fe y decisión.
El Reino necesita personas capaces de dejar atrás la indecisión y convertir su historia en una respuesta fiel y comprometida.
¡PON TU MANO EN EL ARADO, MIRA A CRISTO Y SIGUE ADELANTE!
Gracia y paz queridas amigas y amigos.
Les invito a rezar las oraciones para el hoy martes 29 de septiembre, 2026, Semana XXVI del Tiempo Ordinario.
https://t.co/gcv2sGwrC7
En el Evangelio, para la reflexión de hoy, Juan 1, 47-51, leemos que Natanael se acerca a Jesús y descubre algo capaz de transformar profundamente nuestra relación con Él y es el que Cristo ya lo había visto y le dice “Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera” (Jn 1,48).
También nuestra vida permanece abierta ante su mirada.
Jesús conoce nuestras búsquedas, las luchas que nadie ve, las tristezas y angustias que guardamos en secreto, las heridas que estamos reconstruyendo y la verdad que llevamos dentro.
Ser mirados por Cristo significa descubrir que nuestra historia es profundamente conocida y, al mismo tiempo, llamada hacia algo mayor.
Natanael pasa de preguntar “¿De dónde me conoces?” a confesar “Tú eres el Hijo de Dios” (Jn 1,49), este encuentro transforma su manera de mirar.
La fe madura cuando reconocemos quién es Jesús y permitimos que esa certeza transforme nuestras decisiones, nuestra manera de levantarnos y el rumbo que damos a nuestra vida.
Jesús concluye abriendo un horizonte inmenso “Verán el cielo abierto” (Jn 1,51), en Él, cielo y tierra se encuentran.
Jesús nos llama hoy a vivir bajo esa promesa, a poner nuestra historia bajo su mirada, caminar con Él y prepararnos para descubrir cuánto más puede hacer Dios con cada uno de nosotros.
¡ABRE TU VIDA A LA MIRADA DE CRISTO Y CAMINA CON ÉL HACIA COSAS MAYORES!
Gracia y paz queridas amigas y amigos.
Les invito a rezar las oraciones para el hoy viernes 25 de septiembre, 2026, Semana XXV del Tiempo Ordinario.
https://t.co/m0u05ghWx0
En el Evangelio, para la reflexión de hoy, Lucas 9, 18-22 Jesús lleva hoy a sus discípulos a un lugar de oración profunda y allí formula una de las preguntas más decisivas del Evangelio “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” (Lc 9,20).
Pedro responde “El Mesías de Dios”, aquí la fe cristiana comienza a adquirir verdadera profundidad cuando Cristo deja de ser solamente alguien de quien hemos oído hablar y se convierte en Aquel a quien reconocemos personalmente, seguimos y permitimos orientar nuestra vida.
En este momento Jesús lleva inmediatamente esa confesión hacia la cruz al mencionar que el Hijo del hombre sufrirá, será rechazado, morirá y resucitará.
Reconocer al Mesías significa principalmente aprender su camino.
Hay momentos en que nuestra propia historia atraviesa rechazo, calumnias, pérdidas, heridas o etapas que exigen una profunda reconstrucción interior y Cristo revela con su ejemplo y compromiso que incluso allí Dios puede continuar conduciendo la historia hacia la vida verdadera.
Hoy Jesús dirige esa pregunta directamente hacia nosotros, ¿quién soy yo para ti?
Respóndela con algo más que palabras, este es el momento en que puedes decidir en tu vida el compromiso de que nuestras decisiones, nuestra manera de levantarnos y nuestra fidelidad demuestren quién es realmente Cristo en nuestra vida.
Porque quien reconoce al Mesías también aprende a caminar con Él hacia el calvario que lleva a la resurrección.
¡RECONOCE A CRISTO COMO TU MESÍAS Y CAMINA CON ÉL HACIA LA VIDA!
Gracia y paz queridas amigas y amigos.
Les invito a rezar las oraciones para el hoy miércoles 23 de septiembre, 2026, Semana XXV del Tiempo Ordinario.
https://t.co/m6WxDKScmA
En el Evangelio, para la reflexión de hoy, Lucas 9, 1-6 Jesús reúne a los Doce, les da “poder y autoridad” y después los envía a “predicar el Reino de Dios y a curar” (Lc 9,1-2).
Los discípulos reciben de Cristo aquello que necesitaran para la misión y precisamente por eso, pueden ponerse en camino.
Nuestra fe también madura cuando dejamos de vivir solamente como receptores y asumimos que Dios nos confía personas, situaciones y lugares donde su Reino necesita hacerse visible.
Jesús les pide caminar con una libertad radical: sin apoyarse excesivamente en seguridades, provisiones o controles.
La misión nace de la confianza en Aquel que envía y en este caso es Jesús mismo quién nos ha llamado por nuestro nombre, nos ha enseñado lo necesario no solo para mantenernos sino para superar nuestras heridas y ser mejores y luego nos ha enviado a compartir lo aprendido para conseguir también la converción de otros.
También nosotros cargamos a veces pesos que ya cumplieron su función colo los temores, resentimientos, fracasos o dependencias interiores.
Cristo puede y está listo para reconstruir nuestra vida precisamente cuando aprendemos a caminar más ligeros y disponibles para lo que Él quiera hacer.
El Evangelio termina diciendo que “se pusieron en camino” (Lc 9,6) y es allí donde está la verdadera decisión.
Todos debemos dejar de postergar aquello que Cristo ya puso delante nuestro.
Levantémonos, caminemos, sirvamos y anunciemos con nuestra vida que el Reino de Dios sigue llegando.
¡CRISTO TE ENVÍA, LEVÁNTATE Y PONTE EN CAMINO!