Arnulfo Arias jamás fue condenado por corrupción ni estuvo juzgado o señalado por corrupto por la Justicia de otro país. Siempre fue un rebelde, sin plegarse al poder de turno.
Definió un pensamiento político, basado en el nacionalismo y la justicia social. Su motivación era ser reconocido como "servidor de la Nación panameña", no ser el panameño más rico, así fuera a punto de robarse cada real de los panameños.