Al final; el que Marruecos haya invadido España; pese a tener informes del CNI que lo advirtieron, como aseguró la ministra de Defensa Robles; y tras echarle la culpa inicialmente a Trump, Elon Musk, Netanyahu, Putin, Twitter; y el Sursum corda; va a resultar que la culpa es de Policía Nacional …de España!
Esto empieza a ser inasumible…
Hay algo que algunos deberían entender antes de convertir el informe policial sobre Ceuta en otro escándalo político.
No estamos, según lo conocido, ante un informe ordinario de la Policía Nacional elaborado para conocimiento del ministro del Interior.
Estamos ante unas diligencias realizadas por Policía Judicial a requerimiento de una magistrada, dentro de una investigación judicial, y remitidas directamente a ella.
Y esto es lo importante.
La Policía depende orgánicamente de Interior. Pero cuando actúa como Policía Judicial en una investigación concreta, depende funcionalmente del juez que dirige las diligencias.
No es una interpretación política. Es la ley.
Por tanto, si la jueza ordena que el informe se remita directamente a ella, lo que tiene que hacer el policía es exactamente eso: cumplir la orden judicial.
No informar al ministro.
No informar a sus superiores políticos.
No saltarse al juez para poner al Gobierno al corriente de una investigación que está bajo dirección judicial.
Y aquí está la pregunta que nadie parece querer hacerse:
¿Por qué tendría Marlaska que conocer una información que forma parte de una investigación judicial que no dirige?
Más aún cuando esa investigación pretende esclarecer unos hechos que podrían afectar precisamente a decisiones o responsabilidades del Ejecutivo.
Pensemos un segundo en lo contrario.
Una jueza investiga una actuación del Gobierno. Encarga a la Policía Judicial que investigue y le ordena que le entregue directamente sus conclusiones.
¿Alguien considera normal que el ministro tenga que recibir antes el informe para saber qué está investigando la jueza?
Eso no sería democracia.
Eso sería poner al Ejecutivo por encima del Poder Judicial.
Y precisamente por eso existe la separación de poderes.
Legislativo, Ejecutivo y Judicial.
Cada uno con sus competencias. Cada uno con sus límites.
El Gobierno gobierna.
El Parlamento legisla y controla.
Los jueces investigan y juzgan.
Y la Policía Judicial, cuando está bajo dirección judicial, cumple las instrucciones del juez.
Esto no es una anomalía.
No es una conspiración.
No es un escándalo.
Es un Estado de Derecho funcionando como debe.
Así que quizá la pregunta correcta no sea:
«¿Por qué Marlaska no sabía nada?»
Sino:
«¿Por qué tendría que haberlo sabido?»
Y si alguien quiere explicaciones sobre el informe, su contenido o las diligencias practicadas, que se las pida a quien corresponde:
A LA JUEZA.
Porque los jueces no trabajan para los ministros.
Ni la Policía Judicial para el Gobierno cuando está actuando bajo dirección judicial.
Trabajan para la ley.
Y conviene recordarlo, porque cuando empezamos a exigir que un ministro tenga que conocer las investigaciones que pueden afectar a su propio Gobierno, el problema ya no es el informe.
El problema es que algunos parecen haber olvidado qué significa la separación de poderes.
🏀 MONDAY'S FINAL SCORES 🏀
Hugo González's career night powers the @celtics to victory!
Payton Pritchard: 25 PTS, 9 AST, 5 3PM
Derrick White: 18 PTS, 9 AST
Estoy flipando.
@La_SER (¡La SER!) tiene como foto de portada UNA FOTO INVENTADA HECHA CON IA!!!
Absolutamente falsa, inventada, no cierta, ni los trenes han quedado así ni hay tantas vías, nada.
¡Y sin avisar de que es IA! Gracias de la marca de agua de Gemini...
Día 1 en Soto del Real
No he pegado ojo. Ni una puta cabezada.
Koldo ronca en la litera de abajo como un camión de mudanzas viejo, de esos Pegaso que lleva dos décadas sin pasar la ITV. Ronca como si estuviera subiendo el puerto de Pajares en tercera. Arranca, tose, se ahoga, escupe gasoil y vuelve a vibrar.
Yo estoy arriba, mirando una mancha de humedad en el techo que se parece sospechosamente al mapa de España, pero una España podrida, desconchada. Huele a humanidad rancia aquí dentro.
A mi derecha, en la celda contigua, hay un tipo que lleva una hora cascándosela. Se oye el ritmo, clac-clac-clac, lento, sin ganas, como el que ficha en una oficina a las ocho de la mañana. Desde el fondo del pasillo, alguien ha gritado antes: "¡Ábalos, hijo de puta, aquí las mordidas en la polla!". Y luego risas. Esas risas huecas, metálicas, de hienas enjauladas.
Solo. Estoy jodidamente solo.
La única que tuvo los ovarios de aparecer aye fue Andrea. La vi hace unas horas, ahí fuera. Entre los flashes de la COPE y los buitres esperando la carroña, estaba ella. Se despidió con una mirada rápida, seca, de las que duelen más que un puñetazo. De las que dicen: "Qué jodido lo tienes, José Luis, y qué solos nos quedamos". Qué ironía. Me han llamado golfo, me han acusado de todo con las mujeres... y al final, la única lealtad real viene de una exnovia a la que ya no tengo nada que ofrecer salvo vergüenza.
Los otros... los otros se han borrado. Ni Pedro ni ninguno de los palmeros que me reían las gracias mientras yo me manchaba las manos de grasa para que la maquinaria funcionara. Ni una llamada. Ni un mensaje de "aguanta, José Luis". Nada. Me han dejado tirado en la cuneta como a un perro atropellado, esperando que pase el basurero y me recoja. Han desaparecido más rápido que el historial del WhatsApp de García Ortiz. ¡Jé! Si yo hablara...
Y mira que pienso en la venganza. Joder si pienso en ella. La saboreo más que el último ducados que me fumé en libertad. Podría quemar Ferraz mañana mismo. Podría sentarme delante del juez y cantar La Traviata. Tengo los nombres, tengo las fechas. Podría hacerlo. Podría arder Roma.
Pero no lo haré.
Nací creyendo en causas, en banderas, en unas siglas y en esas ideas grandes que te hacen sentir que tu vida significa algo. Me enamoré de ellas. Y cuando las ideas me fallaron (o yo les fallé a ellas) busqué el mismo fuego en las mujeres. En cada una pensé que encontraría salvación. Pero uno no puede amar bien cuando se odia tanto. Y ahora, en esta celda que huele a humanidad rancia, solo puedo pensar en ese olor a sal y perfume caro. Eso es lo único que me queda: recuerdos de s��banas de hotel y promesas que nunca cumplí.
Un funcionario se ha acercado a la reja. No ha dicho nada, solo me ha pasado un MP3 viejo por la rejilla, como quien le da una aspirina a un moribundo. Le doy al play. Suena Willie Nelson, y su voz rasgada parece la única cosa honesta en kilómetros a la redonda:
"Cruel, cruel world, must I go on?
Cruel, cruel world, I'm moving on
I've been living too fast
And I've been living too wrong
Cruel, cruel world, I'm gone."