Te pienso y tiemblo...
No porque dude, sino porque presiento la magnitud de ese encuentro que aún no ocurre.
Imagino ese primer «por fin» y voy reservando cada gesto, cada abrazo y cada palabra en silencio, sabiendo que, aunque no estés aquí, ya estoy aprendiendo a quererte.
No se si ya eres el amor de mi vida.
Pero sí que eres mi salvavidas a tiempo completo,
que eres capaz de curar cualquier herida con esa unidad de cuidados intensivos que escondes en las líneas de tus palabras.
La felicidad solo cobra verdadero sentido cuando se mira a través de los ojos de alguien más.
La que es real no es un tesoro para guardar bajo llave; se multiplica, se extiende y se llena de luz cuando es sincera y compartida con quien hace que el camino valga la pena.
Quédate aquí, donde el ruido de afuera no entra, la manta alcanza para los dos y el tiempo se olvida por completo de correr.
Hablemos de nada y de todo mientras se enfría el café, resguardándonos del mundo en este rincón exquisito...
...que solo existirá cuando estemos juntos.
Qué Si de amor se trata, compartamos que la vulnerabilidad no es debilidad, sino la forma más pura de valentía.
Sumemos paz, restemos miedos y recordemos, en cada pequeño detalle, lo hermoso de coincidir en este caos. ❤️💋
La primera vez no es solo un recuerdo colgado en la memoria; es una grieta hermosa en tu realidad. Es ese instante suspendido en el tiempo donde el universo decide desarmar por completo lo que creías saber sobre el mundo, sobre los demás o sobre ti mismo.
Tú.