Hace unos años ya mi abuela decidio cambiar los cojines de su salita. Se acerco a un bazar de mi pueblo y compro unas fundas nuevas. Ella como buena amante de las plantas y de las flores,(y con toda su inocencia) escogió unos con una flor muy bonita.
Pero que se van a ahogar ni que pollas en vinagre vienen de la playa de al lado! Que no han cruzado el mar a nado hostias dejad de blanquear y justificar lo injustificable coño. Si fueran sionistas de israhell estaríais todos con las manos en la cabeza vale ya de gilipolleces
Operativa de trasplante de órganos muy poco común anoche en Reus (LERS). Al no ser LERS H24, se mantuvo el aeropuerto abierto con un Controlador Aéreo de turno excepcionalmente en horario nocturno hasta la salida del vuelo (05h LT aproximadamente).
#TrabajoEnEquipo
Yo pienso en mis pacientes. Pero también pienso en las 87 horas que trabajé la semana pasada y, es fácil recurrir a la vocación como chantaje, pero lo que no sé es si hay alguien pensando en mí y en cómo el no dormir repercute en mi trabajo, formación y vida personal.
Candela Peña sabe que con estas declaraciones no ensalza la labor de una profesión. Sino que contribuye al discurso de escisión de equipos, equipos donde medic@s y enfermer@s trabajamos codo con codo por la salud de los pacientes. Qué pena quien elogia estas declaraciones.
La medicina se volvió tan románticamente explotadora… que ahora la raza joven ya no quiere “ponerse la camiseta” Y la neta, los entiendo. Porque una cosa es amar la medicina… y otra muy distinta es normalizar: hipertensión a los 38, divorcios por ausencia emocional,gastritis hemorrágica patrocinada por urgencias, lumbalgia degenerativa nivel Chernóbil y seguir haciendo guardias a los 55 años como si el cuerpo fuera un catéter Mahurkar eterno.
El verdadero problema no es que todos quieran derma. El problema es que las otras especialidades siguen funcionando como si el residente fuera un Nokia del 2003: indestructible y sin derecho a batería baja
Yo he puesto copas y ahora pongo demandas. Si alguien entonces me hubiera dicho que iba a cobrar lo mismo haciendo cualquiera de las dos cosas, jamás habría estudiado la carrera. La formación, la especialización y la responsabilidad se pagan.
Es natural que la gente tenga curiosidad cuando ve un accidente, o ve llegar una ambulancia.
Más o menos disimuladamente, casi todo el mundo mira.
Y si no interfieren con la ayuda, y guardan una distancia respetuosa, nadie dirá nada.
Pero hay límites que no se deben traspasar.
Lloramos todos. Mi admiración por esos padres se hizo inmensa. Ese niño salvó la vida de otros cinco.
Quienes dudan de nuestro sistema de trasplantes están despreciando el sacrificio de los padres de A. y S. y en trabajo de los sanitarios al mando.
Gracias por ser donantes.
En Barcelona, el Hospital del Mar decidió hacer algo que, en un primer momento, parecía poco convencional dentro de un entorno médico tan exigente como una UCI. Aprovechando su ubicación frente al mar, comenzó a sacar a algunos pacientes críticos hasta la playa como parte de su proceso de recuperación, no como un gesto simbólico, sino como una intervención terapéutica cuidadosamente planificada.
Estos pacientes llevaban semanas, e incluso meses, dentro del hospital, rodeados de máquinas, luces artificiales y un ritmo que no deja espacio para el mundo exterior. Para muchos de ellos, el tiempo parecía detenido, reducido a pruebas médicas, tratamientos y una lucha constante por estabilizar su estado. Salir al exterior no era simplemente cambiar de escenario, era romper con esa sensación de encierro que acompaña a las estancias prolongadas en cuidados intensivos.
El traslado hasta la orilla del mar se realizaba con todo el control necesario, con personal sanitario acompañando en todo momento, asegurando que cada paso fuera seguro. Pero más allá de la parte técnica, lo que ocurría allí tenía otro tipo de impacto. El sonido de las olas, el aire salado, la luz natural y el horizonte abierto generaban una respuesta inmediata en muchos pacientes, algo que no se consigue con medicación.
Los profesionales observaron mejoras en el estado de ánimo, una reducción del estrés y, en algunos casos, una mayor colaboración en los tratamientos posteriores. No se trataba de una cura en sí misma, pero sí de un complemento que ayudaba a los pacientes a reconectar con algo esencial: la vida fuera del hospital.
Porque cuando alguien pasa tanto tiempo luchando por recuperarse, no solo necesita estabilizar su cuerpo. Necesita recordar por qué quiere hacerlo. Necesita sentir que hay algo esperándole más allá de las paredes blancas y del sonido constante de los monitores.
Esta iniciativa demostró algo que a veces se olvida en entornos altamente técnicos. Que la recuperación no depende únicamente de protocolos médicos, sino también de factores emocionales, sensoriales y humanos que no siempre se pueden medir, pero que influyen de forma real en el proceso.
Al final, lo que hizo este hospital no fue romper las normas, sino ampliarlas. Integrar la ciencia con algo tan simple como el mar, entendiendo que sanar no siempre es solo intervenir, sino también permitir que la persona vuelva a sentir.
Medicina Intensiva es una especialidad fascinante en la que se atiende al paciente crítico en todas sus facetas: cardiológica, neuro-trauma, nefrológica, metabólica, infecciosas... y con manejo de la más alta tecnología y ciencia de datos. ¡Elige la UCI y hazte intensivista, la rama más completa de la medicina!
Si has hecho el MIR este año y tienes dudas sobre Medicina Intensiva, escríbenos un mensaje y SEMICYUC Joven contactará contigo.
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El 48% de españoles duerme mal. El descanso no es un lujo, es fundamental para la salud. Esto no se arregla con pastillas para dormir.
En el #DíaMundialDelSueño reafirmamos el compromiso con promover hábitos saludables, sensibilizar sobre el descanso y mejorar los tratamientos.
Vamos a hablar de horas y de responsabilidades. De que mis amigos y familiares no me tienen envidia por el sueldo, sino lástima por las condiciones. Y cada vez somos más los que estamos hartos de ser los pringados del grupo.