Todo empieza a cambiar cuando aceptas que te mereces buenos tratos, buenos amigos, buenos amores y una buena vida. Cuando impones tu estilo de vida, todo lo mediocre, sin sentido y que no vale la pena empieza a sobrar. Se marcha y te brinda una tranquilidad incomparable.
En estos días he visto cómo se viralizan videos de una señora siendo grosera con personas que la atienden.
No voy a justificar malos tratos, porque nadie merece ser irrespetado. Eso es claro.
Pero también quiero invitar a hacer una pausa antes de señalar, burlarnos o “funar”.
La salud mental también es salud.
Y así como no nos burlaríamos de alguien con una enfermedad física, deberíamos aprender a responder con más empatía y menos linchamiento digital.