Un día, todo empezó.
Lo intentó, pero fracasó.
Lo ganó y completó el fútbol.
Y lo volvió a intentar: solo para demostrar UNA VEZ MÁS, que es el más grande de todos y que (a veces) deja de ser extraterrestre, para ser un humano común y corriente.
Gracias por todo, SEÑOR FÚTBOL.
¿Y si hoy es el último concierto? Bueno... festejemos.
Sin importar lo que pase en la final del mundo, solo nos queda agradecerte por todo lo que le has dado al fútbol.
Nadie, ni remotamente cerca, ha tratado la pelota como tú. Nadie ha jugado como tú. Nadie ha trascendido el deporte tanto como tú. Nadie ha marcado a tantas generaciones como tú. Y nadie ha ganado tanto como tú.
Siempre diremos con muchísimo orgullo que tuvimos el privilegio de ver la carrera completa del mejor futbolista de todos los tiempos.
Gracias por todo, Lionel.
GRACIAS TOTALES.