Nadie te dice lo pacífica que se vuelve la vida cuando te haces mejor amiga de una chica que nunca hace las cosas competitivas, nunca siente celos, siempre te apoya, puedes hablar de cualquier cosa, siempre te anima y tienen una hermosa conexión.
La felicidad está mal entendida. Nos la venden como un éxtasis constante, cuando en realidad casi siempre es calma, es la ausencia de urgencias, un domingo por la tarde sin nada que resolver.