Admiro a quienes pueden cerrar una puerta y seguir adelante sin mirar atrás. Yo no funciono así. Me cuesta dejar ir, me cuesta desapegarme y me cuesta aceptar que alguien que significó tanto un día tenga que convertirse en un recuerdo al siguiente.
Universo, no me mandes gente que responde cada 7 horas. Por favor, sorprendeme con un empalagoso que me pregunte si ya comí y que me mande fotos del cielo porque “pensó en mí”.