Escuchaba "El único testigo" de Jorge Oñate, y es la prueba que una poesía jurídica puede ser música y enamorar. Cito a @PipeCab el abogado más Oñatista que conozco para que corrobore.
Empieza: “Cuando el mejor testigo no calla, ¿qué duda puede quedar de lo nuestro?”
Hilo..
Me da pánico la fragilidad de los lazos humanos. Un malentendido, un orgullo herido, un mensaje sin responder. Y algo que tomó años construir se desmorona en un segundo.