Relájate… No estás aquí para resolverlo todo ni para salvar a nadie. Cuida de ti, respira profundo y suelta el peso de lo que no te pertenece. Cierra los ojos y mira dentro de ti. Perdónate. Ámate.
Aprendí que cuando hago las cosas desde el corazón y pensando en hacerle bien al otro, nunca pierdo, porque me quedo con la tranquilidad de haber hecho lo correcto y con la paz mental de no haberme guardado nada.
Hay personas que, cuando las cosas se ponen difíciles, en lugar de soltarte, te sostienen más fuerte. Esas son las almas que merecen un lugar especial en tu vida, para siempre.
Que no esté sucediendo ahora no significa que no vaya a suceder pronto. Sé paciente y confía. A veces la vida se toma su tiempo para asegurarse de entregarte lo correcto para tu crecimiento.