Algo que me parece hermoso de cuando a una persona le gusta otra, es que quiere que le cuente cosas de cuando era chiquita. Como si quisiera conocerla antes de tiempo. Imaginarla. Pensarla mientras lo está narrando. Tener también eso atesorado: un recuerdo imaginado.
Estoy reconciliándome con el hecho de que la vida está constituida de despedidas.
Inevitablemente todo cambia y todos se irán: eso hay que abrazarlo porque es el contrapeso que le da su justo valor al momento presente. No habrá otro tiempo igual que este.