Qué triste que se haya normalizado tanto la infidelidad, al punto de tratarla como algo cotidiano o inevitable. Ser infiel no es un error cualquiera: es una decisión que rompe la confianza, falta al respeto y deja heridas que no siempre se ven.
No hay nada que pueda quitarte el dolor, pero eventualmente, vas a encontrar la forma de vivir con él. Vas a tener pesadillas, y cada día, cuando te despiertes, será lo primero que pienses. Hasta que un día, sea lo segundo.