La vida se pone bonita cuando tú decides verla así. Ponle amor a lo que haces, vuélvete tu prioridad, cree ciegamente en tu potencial, agradece todo incluso lo que todavía no entiendes. La vida cambia cuando uno lo hace.
Hacer lo que sentimos. Siempre. Cambiar de sueños, caminos y trayectos las veces que sea necesario, pero siempre, todo, mientras lo sintamos. Sernos fieles a nosotros mismos. La autenticidad nos llevará por el rumbo correcto.
Pase lo que pase siempre se puede volver a empezar. Y eso, si lo interiorizas, alivia. Estamos vivos, volvemos a empezar. Y así todas las veces que haga falta.
Últimamente me obsesiona la fina línea entre la intimidad total y el ser desconocidos. Cómo pasas de saber todo, de compartir, de necesitar.. a no saber nada, a no existir.