instinto fue llamar a su hermano. aquel pobre, que dentro de lo posible, había hecho de todo por salvarla: fracasó.
—— ¡Connell! ¡Connell! —repitió con la voz temblorosa, notando como sus ojos se cristalizaban con rapidez—. señorita, señorita. señorita, ¡dígame algo!
@crescentmoonish
la casa de los Hamilton nunca había sido considerado un hogar para Dottie. de hecho, duda haber tenido nunca uno, pero, sin embargo, fue lo más parecido a ello. años, décadas, enganchada del brazo de la hija menor. ¿acaso tenía algo mejor a lo que dedicarse?
(c)
una tos incesable.
se dirigió tan rápido hacia ella que incluso dejó el agua corriendo. ya ni siquiera parecía salvable. la tos había desaparecido, sí, al igual que el poco brillo que contenía su mirada. lo reconoció, claro que lo reconoció. ya se había ido. y su primer (c)
@crescentmoonish se mantiene a la izquierda de Connell, con los brazos cruzados. intenta no descomponerse, pero verla así le sigue pareciendo sorprendentemente duro.
@crescentmoonish conlleva.
—— voy a avisar a alguna de las criadas. no tardaré en venir de nuevo.
le sonríe a la joven, y acto seguido a él, justo antes de desvanecerse por la puerta; igualmente no tarda mucho en aparecer con una jarra de agua que deja a su lado, sirviéndole en un vaso.
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@crescentmoonish imposible sentirse así tras tantos años de dolor.
—— claro que sí, señorita. se va a poner usted bien.
se acercó a ella para tomar la mano que tenía libre, enfrente del contrario. se le cristalizaron los ojos con rapidez, aunque giró la cabeza en un (c)
@crescentmoonish ella, con quien lleva años y años. la ha visto crecer. le ha escuchado llorar, reír. se siente su segunda madre.
—— ¡Connell! ¡espe-!.. ¡joder! —corre detras suya, agarrándose el bajo del vestido con sus dos manos. cuando (c)
@crescentmoonish intención de que al menos no empeore la situación (que ya de por sí estaba mal) con su nerviosismo.
—— está en su cama. no está… está… está mal, Con. pero por favor, sólo te pido que delante suya no pierdas los papeles.
@crescentmoonish en cuanto él se levanta ella hace lo mismo, y aunque se lo haya intentado explicar con toda la calma del mundo, es inevitable que él pierda los nervios.
—— Connell, lo que menos quiere es verte así. —se interpuso entre él y su camino, con la única de (c)