Hoy caminé por el centro histórico de la ciudad y descubrí una plazuela pequea con flores rojas; el aire fresco me llenó de energía para seguir explorando.
Encontré una cafetería pequea en la calle vieja de Granada, con café aromático y un patio lleno de geranios rojos — el rincón perfecto para parar y disfrutar la tranquilidad después de caminar todo el día por la ciudad.