Puedes dar todo en el gym, poner todo tu esfuerzo y tu sudor en superarte, lograr cambiar como todos te ven con ropa puesta. Aun así, naciste para servir, y el nació para aprovecharse de ti.
Otro puto niño más, sometiéndolo con demasiada fuerza, aunque ya no tiene energía para resistirse. Ni siquiera recuerda cuántos lo han preñado ya. Su novio nunca va a entender por que empieza a temblar cada vez que su hermano menor habla de hacer una fiesta en casa.
Nada volverá a ser igual. Su padrastro lo ha usado hasta dejarlo inconsciente, y ahora, lo ha dejado practicamente envuelto como regalo en el cuarto de los gemelos, esperando a que regresen. Y sus hermanos pequeños siempre le han dado mucho mas miedo que el padre de los mocosos.
Esta tan acostumbrado a que Papa sea una cartera abierta y dos hoyos de uso libre que nunca se imagino dejar de ser el hombre de la casa. Pero su nuevo padrastro no se anda con juegos, sabe moverse para hacer daño, y sobre todo, no deja que nadie toque lo que es suyo sin permiso.
Lo ha obligado a hacer esto en cada hotel, en cada destino durante estas vaciones. Su hermanito se pone comodo, le toma un par de fotos y el solo espera a ser usado por otros niñatos, maduros casados, empleados del hotel, por cualquier desconocido local al que le de la puta gana.
Cuántas veces Papá lo ha encontrado así, llegando del trabajo. Con un desconocido, un vecino o incluso uno de sus propios colegas. Protesta débil, lastimero, y eso cuando se atreve. Siempre termina sirviéndole un trago al macho de turno. Rogando por que lo dejen quedarse y mirar.
Claro que sus hijos nunca lo respetaron. Puede que la cabeza rapada o los tatuajes intimidaran, de lejos, pero su tío les mostró desde muy pequeños cuál era exactamente el lugar de papá. Que angulo era mejor para una bofetada, cuando había falta disciplina. Cómo hacerlo llorar
Por Navidad, su hijo mayor juntó valor y se atrevió a pedir follarse el a su hermano pequeño, por una vez. Le sorprendió lo rápido aceptó el niño. Ahora evita la mirada de lástima de Papá, que no puede hacer nada por él. Hace mucho que el puto niño los ha roto a ambos.
No sabe de donde sacó el puto monstruo que se carga. Pero siempre lo despierta así cuando están visitando familia por las fiestas. Y no importa lo duro que su niño lo use o cuánto lo lastime -a propósito y disfrutándolo- Papá lo deja, llorando en silencio, resignado a su lugar.
Le fascina esa cara de puta satisfecha de papá, que sabía que su hijo mayor caería como él cuando viera la polla que se carga el más pequeño, pero aún más esa expresión ida que trae su hermano, como si el pobre no terminará de procesar que su hermanito acaba de follarse su cara.
Luis adora mostrarle su culito apretado -casi virgen, no importa cuántos o que tan duro lo usen- a Papá cuando sabe que está en el trabajo. Siempre sigue un mensaje para el novio de su niño, rogándole que lo deje limpiarlo con la lengua después de que él lo preñe en la noche.
Nico es educado, calladito, tiene excelentes notas, nunca da un problema en la escuela. Pero en su casa se vive con miedo. Sus hermanos mayores, su padre y su nuevo maridito ya saben que no son más que hoyos, para usar, preñar y atormentar cuando y cómo se le de la gana al niño.
Su padre abrió la puerta sólo segundos después de correrse hasta el fondo de la garganta de su hijo mayor. Lo llevo a rastras a casa. Dejó de pagar la universidad. Vendió su auto. Si Javo quería ser una puta, bien se podía quedar en casa a atenderlo a él y a sus hermanos menores.
Siempre deja a Papá marcado al terminar de usarlo. Y nada de lavarse la cara. Siempre lo hace bajar así, por si a su maridito o a alguno de sus hermanos le apetece ser el siguiente.
Si Pablo logra hacer que los gemelos se corran en su cara -o que lo preñen- antes de tener que salir a su práctica de Tenis ahora que Papá está satisfecho, lo dejará acompañarlos para que entrenador y el resto de los mocosos también tomen todos su turno con su boquita y su culo.
No sería la primera vez que papá despierta despierta de una siesta al sol con la polla de uno de sus niños o algún amigo de ellos entrando de una en su pobre agujero. Por algo le mandan tenerlo siempre lubricado y al aire cuando se queda solo con sus pequeños cabrones.
El mas pequeño siempre ha sido el favorito. Pero es buen chico, y no va a dejar que su hermano mayor se quede sin probar la leche de Papá cuando se la han ganado los dos juntos.