No se indignen por los perritos a los que les celebran su cumpleaños, por los que usan suéter o ropita, o por aquellos que reciben cariño de una forma que a algunos les parece “exagerada”.
Indígnense por los que pasan y pasaron toda su vida encadenados en una azotea, por los que sobreviven en las calles y todos los días son golpeados, pateados y maltratados solo por existir.
Ahí es donde debería estar la indignación. 🖤
Cuando alguien pierde a una mascota es increíblemente duro y muchas personas no respetan ese luto y le exigen que esté bien y que siga con sus obligaciones