No sanas ignorando el dolor o disimulándolo con una sonrisa. Sanas adentrándote en el desorden, reconociendo lo que está roto y tomándote el tiempo para reconstruirlo, poco a poco. El pensamiento positivo y la gratitud tienen su lugar, claro, pero no son una solución mágica. Sanar es algo crudo, doloroso y real. Se trata de confrontar las partes de ti mismo de las que preferirías esconderte, y eso no es algo que puedas lograr simplemente dándole un giro positivo a las cosas.
Cata 7 años. En la cena.
-Papi, ¿quiénes son los pibes de Malvinas que jamás olvidaré?
Espero que el autor de la reversión de Muchachos tenga alguna idea real del poder que tiene lo que escribió.