perdóname Dios por quejarme cuando se mete la luz en la mañana cuando estoy durmiendo, perdóname Dios por decirle a mi mamá “otra vez pollo” perdóname Dios por decir “que fastidio la ropa llena de pelusas” perdóname Dios por quejarme cuando mi mamá me llama 47 veces
me lo tomo personal, porque a esta edad uno ya sabe lo que hace, con quién lo hace y por qué. No hay excusas, los actos hablan solos y no tengo por qué minimizar nada.
Créanme yo siempre perdono todas las cosas que me hacen, pero jamás
JAMAAAAAAAAAAAAAAS olvido como me afectó. Por esa razón, ya nada vuelve a ser igual con esa persona.