Si tuviera que hablar de uno de los peores dolores que he sentido, hablaría del proceso tan doloroso que se pasa cuando te alejas de alguien que realmente querías en tu vida y ver como a esa persona le da igual.
Ni siquiera ha terminado el año, y ya sé que no quiero volver a vivir uno como este. Un año lleno de lecciones, de despedidas y de un desgaste que jamás imaginé. Un año en el que conocí una versión de mí que espero no volver a encontrar nunca.