Ya estamos grandes para destruir la paz de otros solo porque nosotros no sabemos encontrar la nuestra. Vayan a terapia, caminen, oren, escriban o lloren si hace falta. Pero sanen, porque sus heridas no tienen porque convertirse en heridas para alguien más.
Y como último acto de amor, te dejé libre para que hagas todo eso que hacías a
escondidas, para que hables y estés con quien quieras sin la necesidad de mentirme y lastimarme
Me siento profundamente bendecida por la vida que tengo, por mi familia, por las oportunidades que llegan, por lo que he superado y por cada pequeño detalle que me recuerda lo afortunada que soy. Vivo con el corazón agradecido, cuidando mi paz y disfrutando de todo lo bonito