Es la primera vez que tengo doble penetración. Mi coño está tan lleno, y se siente fantástico. Ellos bombean sus pollas dentro y fuera de mí. Tengo un orgasmo, una y otra vez. Él dice que me gusta que me llenen los invitados de @hola_wyylde. Me encanta.
https://t.co/clMiAVl1ts
"Pobrecito, lo dejó la novia, solo lo abrazo", gimoteó. Los vi en el sofá de él: ella sin sostén y él con la bragueta abierta. El consuelo duró dos horas. 🛋️😈 #CínicaConsoladora
Hace una semana mandé al carajo al poca cosa de mi ex: aburrido, empalagoso, romántico de cartón y, para rematar, mal polvo. Me cansé. Y sí, no sabía cómo dejarlo solo porque llevábamos mucho tiempo juntos… pura costumbre, nada más. Ahora mi chat está lleno de sus súplicas, de sus “démonos otra oportunidad”, de sus “eres el amor de mi vida”, de sus “todo me recuerda a ti”. Cada mensaje suyo solo se entierra más en mi desprecio y en el asco que me provoca.
Yo soy linda, graciosa, mi cuerpo atrae a quien me dé la gana, chicos y chicas por igual. Así que, con apenas 22 años, decidí darme la vida que me negué por él. Cosas que solo fantaseaba, que jamás habría vivido a su lado… y que en una sola semana ya empecé a tachar de mi lista.
Un trío bisexual llevaba tiempo escrito en mi cabeza. Y mientras la pantalla del teléfono se enciende una y otra vez con sus llamadas patéticas, yo me ensarto una verga enorme, gruesa, deliciosa, y cabalgo a un tipo que es mil veces más macho que mi ex. A uno al que lo único que le importa de mí es cómo le aprieta mi coño para correrse como un salvaje dentro de mí, mientras su novia (la pervertida deliciosa que lo comparte conmigo) nos mira, me agarra del culo, me besa de vez en cuando y se muere de morbo viendo cómo su macho me usa.
Me excita. Me excita más de lo que debería ver cómo se ilumina mi teléfono con sus ruegos justo cuando yo estoy gimiendo por otro. Me da un placer sucio saber que piensa en mí mientras yo estoy montando a alguien que sí sabe coger.
Quizá sea buena. Quizá hasta le mande el video… para que aprenda de una vez cómo se coge a una mujer.
Cuando la gente fantasea con tener sexo, piensa en varias personas, o incluso en parejas múltiples a la vez, como en un trío o una orgía. Sin embargo, hay una persona que tiene más probabilidades de aparecerse en tus fantasías sexuales que cualquier otra: tu pareja consentida.