Enseña a tu hijo sobre capitalismo.
Ponlo a lavar los platos cada día.
Cuando termine, págale con 1 caramelo y quédate con 9 porque, aunque estás en el sofá rascándote el culo, tú eres el dueño de los platos y no él.
Repítelo hasta que lo entienda.
Al menos la parte de sentirse orgulloso es cierta, el abuelo era un puto nazi de mierda que vino a España con el rabo entre las piernas y este es otro puto nazi de mierda que no tiene ni la valentía de serlo de cara.
De tal palo tal astilla.