Se puede, es una manifestación cultural identitaria y habrá quien la viva desde la fe y quien la viva desde la tradición y ninguna de las dos maneras de vivirla es excluyente.
Lo dijo hasta un cardenal: «se puede ser ateo y de la Macarena».
Me encantan la Semana Santa y las cofradías pero no puedo con la hipocresía que hay en ellas. Estoy viendo a cofrades soltando discursos racistas de odio terribles y que cuando llegue la Semana Santa se darán golpes en el pecho de ser los más cristianos y más piadosos del mundo.