Las relaciones fracasan porque tú crees que está bien ignorar a alguien cuando estás enojado en lugar de ser una persona más madura y comunicarte hablando
las cosas.
Muchos hombres se creen buenos porque jamás han golpeado a una mujer. No hace falta golpear para hacer daño. La infidelidad duele, los insultos duelen, el silencio y las mentiras duelen. No hay nada más peligroso que un hombre cruel, fingiendo ser buena persona.