Es decir, que le vamos a costear el estadio más grande del mundo a Marruecos mientras le niegan 38M€ a los enfermos de ELA. Pero qué hijos de puta. Él y todos sus votantes.
Lo cierto es que no sabemos cuándo será la última vez. Ni el último abrazo, ni el último beso. Ni el último te quiero. Ni siquiera el último suspiro.
Disfruten, la vida no avisa.