Me parece un detalle tan bonito cuando alguien se acuerda de que tenias que hacer algo importante y te pregunta cómo te fue, si lo lograste, si todo salió bien. Ese nivel de atención y cariño está en otro nivel.
Si alguna vez el amor me vuelve a encontrar, espero que el universo me permita conocer a alguien que vea el amor tan profundamente como yo. Alguien que elija quedarse; alguien que se sienta como un hogar y que también encuentre un hogar en mí.
Te mereces todo el amor que das, de verdad, mereces que te cuiden, que te abracen, que te digan que te extrañan y que contigo la vida es más linda. Créelo, no mereces menos.
Dios, recuérdame que lo imposible solo vive en mi mente, que merezco vivir cosas buenas, que soy capaz de lograr todo lo que me proponga, que cuando mis fuerzas no me alcancen, las tuyas siempre me sostendrán.
Soy lo suficientemente madura para admitir que a veces soy una persona difícil. Sobrepienso todo, actúo con impulsividad y puedo ser complicada de entender. Soy sensible a otro nivel y necesito paciencia. Pero también sé que mi amor no se compara con el de nadie. Puedo darte el mundo incluso cuando el mío se está desmoronando.
Le envié un “¿Cómo te fue el día?” y él me mandó una nota de voz de 10 minutos contándome todo.
Y eso básicamente resume el tipo de persona que quiero a mi lado. DEJEN de normalizar la indiferencia.