@CaracolRadio Que lo hace de forma errático, como si la solución fuera matar a los malos, de tal forma que solo queden ellos, no los buenos, sino los asesinos. Terrible forma de asumir poder. No saben comunicar, exactamente como le pasa a Marcela. Con todo respeto, ojalá vuelva a estudiar.
@CaracolRadio Creo que en Colombia no habíamos tenido periodistas más viscerales que los que están ahora en la mesa de 6 a.m. Marcela no tolera a IVAN CEPEDA. QUE PEREZA ESA PERIODISTA
@CaracolRadio Opino que las entrevistas a congresistas en Caracol Radio dejan mucho qué desear en relación con los tiempos que se dan, y los cortes que hacen. Claramente benefician a una parte.
Con Juliana Guerrero, la falta de un título fue un “escándalo nacional”. Y estuvo bien: sin méritos, nadie debería dirigir el Estado.
Hoy, un bachiller manejará billones del Fondo de Reconstrucción y los mismos medios que ayer se rasgaban las vestiduras guardan un silencio casi funerario.
La explicación es sencilla: nunca les importó el título, ni la meritocracia, ni el país. Les importaba quién gobernaba.
Cuando el nombramiento no es de los suyos, investigan. Cuando es de los suyos, encubren con silencio.
El periodismo obedeciendo a sus jefes.
El Ministro Lara dice que son criminales los que provocan los incendios
Luego, la Gobernadora del Tolima dice que son estudiantes de la U del Tolima
Inmediatamente, millones de bots ponen en tendencia que es la izquierda la que provoca los incendios.
Esto crimen organizado.
OpiniónEE | Volteo de culpas: el reencuadre genial de Abelardo de la Espriella
Un politólogo extranjero me preguntó “¿cómo fue posible que en Colombia –un país que ha sufrido tanto el narcotráfico– un abogado que defendió narcotraficantes pudo alcanzar la presidencia y no por descarte de segunda vuelta sino por decisión de los votantes desde primera? ¿Y cómo es posible que Estados Unidos lo hubiera bendecido?”. Le dije que acá llamaríamos la pregunta “¿dónde está la bolita del triunfo De la Espriella?”.
Abelardo de la Espriella era un candidato presidencial inviable: no tanto por su desconocimiento de los asuntos de Estado, que le permitía presentarse como outsider enemigo de la clase política –el clásico populismo de derecha–, sino por su trayectoria profesional: décadas defendiendo paramilitares, narcotraficantes procesados en Estados Unidos, congresistas condenados por parapolítica, al cerebro de DMG, al lavador del madurismo, con congresistas estadounidenses pidiendo investigar el origen de sus inversiones en ese país.
El estratega político de De la Espriella le dijo a Noticias Caracol que “las campañas no se ganan con la razón, con las propuestas... para ganar elecciones unipersonales se tiene que mover emoción, sentimientos”. Lo que pareció una confesión descarada, en realidad disfrazaba la verdadera estrategia: que la mejor defensa es el ataque, atacar las propias debilidades con propuestas que las neutralizaran. Sin cuatro propuestas clave, De la Espriella no sería presidente. Las sazonó con emoción: derroche de símbolos copiados, videos y puestas en escena tipo entretenimiento.
La bolita estuvo en el volteo de culpas: convertir los cuatro puntos débiles del candidato en sus principales fortalezas mediante propuestas programáticas. Hacen parte del paquete de conceptos que llamó “extrema coherencia”: 1. la conversión religiosa de ateo a gobierno beato para atajar posibles dudas éticas sobre su pasado profesional; 2. la guerra contra el crimen organizado para justificar que quien fue abogado de criminales sería ahora quien los cazaría; 3. la persecución contra la corrupción del gobierno saliente para despejar dudas sobre la procedencia de la fortuna del candidato; 4. la devoción ciega por Trump para que, a cambio, el actual gobierno de Estados Unidos certificara que no tiene objeciones sobre el pasado profesional del candidato.
Las estrategias de reencuadre no son nuevas, pero De la Espriella la perfeccionó. Berlusconi impulsó las leyes ad personam, normas a la medida de sus problemas judiciales dirigidas contra fiscales supuestamente politizados en su contra. Bukele construyó su mano dura contra las pandillas con que, según revelaciones periodísticas, había negociado. Trump reencuadró sus debilidades judiciales como persecución política de un “gobierno corrupto” y justificar su regreso al poder.
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@Enrique_GomezM Este señor vicepresidente es mal economista, y no he podido entender como fue rector de una universidad de tanto prestigio. A veces la política desprestigia tanto a la academia...que mal vicepresidente.
@carogomezsn@ABDELAESPRIELLA Jajajajaaja no pues sí. Lo único que se ha movido es el país por el terremoto, y las denuncias en relación con la negligencia de este "presidente"