Érase una vez una guerrera de sangre morada y corazón rojiblanco. Amante de los animales, del sushi, de un buen vino y de las ensaladas de colores, entre otros.
Que no estén tristes los argentinos. No habrán ganado el mundial, pero al menos tienen un país rico, próspero del que sentirse orgulloso. Ah no, calla, que tampoco.