La romantización de la "salud mental" en redes está vendiendo la idea de que sanar es, tomar café en tazas lindas y escribir en un diario, cuando en realidad "sanar" es un proceso asqueroso, violento, solitario, donde eres tú peleando con tu mente.
Después de escuchar varias entrevistas de Abelardo sólo me queda una pregunta, ¿cómo pudo llegar tan lejos alguien con tan nula inteligencia en sus argumentos?
Me resulta imposible conciliar la idea de que alguien tenga una amistad con una persona homosexual y, aun así, respalde políticamente a un candidato que cuestiona sus derechos.